Una red compuesta por organizaciones, misiones territoriales y voluntarios presentes en casi 60 países se reunió para reforzar la coordinación internacional en materia de derechos humanos, ayuda humanitaria y cooperación operativa.
Ayer por la tarde se celebró una importante reunión de coordinación entre la Confederación de las Naciones Humanitarias y algunas de sus organizaciones internacionales confederadas.
En el encuentro participaron el Director A. Bellardita y el Presidente Ioan Tataru de la Corte Internacional de Viena, Myriam Bettinelli por SafeBlood y World Health Board, el Director Mundial del CIDHU, los Jefes de Misión CNU Sara Romano para Costa Rica y Assane Niage para Senegal, así como René Cavilli, Referente del Colegio CNU para la Salud.
René Cavilli también realizó un valioso trabajo de interpretación en lengua francesa, con el apoyo lingüístico de Sara Romano para la parte en español, permitiendo así un intercambio más fluido y directo entre los distintos representantes internacionales presentes.
Ocho personas reunidas alrededor de una mesa operativa, pero capaces de representar una red mucho más amplia: voluntarios, referentes, organizaciones y estructuras presentes en casi 60 países.
Una agenda internacional para 2026
Durante la reunión se definió una primera agenda programática de trabajo internacional para 2026, en continuidad con el plan programático del Secretario General Harry Tallarita para el nuevo mandato de la Secretaría, publicado en el mes de febrero.
Esta agenda tiene como objetivo reforzar la coordinación entre la CNU y las organizaciones confederadas, mejorar el intercambio de información y construir líneas operativas comunes en los ámbitos de la protección de los derechos humanos, la ayuda humanitaria, la cooperación territorial y la protección de las comunidades vulnerables.
El debate puso de manifiesto un punto central: la CNU y sus Socios Confederados tienen la intención de llevar adelante una forma diferente de entender la defensa de los derechos humanos y la acción humanitaria.
No una visión puramente asistencialista.
No una beneficencia que crea dependencia.
No una retórica de la paz impuesta desde arriba.
La dirección indicada es diferente: transmitir conocimiento, competencia, herramientas, formación y capacidad operativa, para que cada comunidad pueda volverse más autónoma, más consciente y más fuerte.
Un modelo humanitario basado en la competencia
Para la CNU, defender los derechos humanos no significa únicamente denunciar violaciones o intervenir en situaciones de emergencia. Significa también crear condiciones concretas para que las personas y los territorios no permanezcan de forma permanente dependientes de la ayuda externa.
En esta visión, la acción humanitaria no debe limitarse a una asistencia temporal, sino que debe generar responsabilidad, dignidad, preparación y capacidad concreta de acción.
La reunión confirmó que la Confederación no es solo una sigla institucional, sino una red viva, compuesta por personas, organizaciones y misiones territoriales que trabajan para hacer que su presencia internacional sea cada vez más coordinada, creíble y eficaz.
Los próximos pasos
Los próximos pasos estarán orientados a la definición de proyectos compartidos, la recopilación y circulación de información operativa, el fortalecimiento de las colaboraciones entre los organismos confederados y la construcción de iniciativas comunes en los distintos países donde la red CNU está presente.
La fuerza de la Confederación nace precisamente de esto: no de la acción aislada de un solo organismo, sino de la capacidad de caminar juntos, compartir competencias y transformar la cooperación internacional en un trabajo concreto al servicio de las comunidades.









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